En el desarrollo Biósfera Residencial, Nayarit, se ubica un talud de más de 20 metros de altura, 60° de inclinación y 160 metros de longitud que se encontraba en estado límite de equilibrio, es decir, estable sin considerar solicitaciones adicionales a las existentes en ese momento.
La construcción de viviendas en la cúspide de dicho talud, la actividad sísmica, lluvias abundantes, o la combinación de algunas de estas situaciones comprometían la estabilidad del talud, pudiendo ocasionar fallas de deslizamiento o derrumbes que implicarían pérdidas materiales o humanas, por lo que se requería un sistema de estabilización que previniera esta situación.
El límite de la zona de terrenos de uso residencial de esta zona del desarrollo se encontraba en el hombro de un talud árido expuesto a la intemperización y erosión natural por lo que se debía evaluar la estabilidad que podría mantener en condiciones de servicio.
Garantizar la estabilidad del talud y su comportamiento a largo plazo una vez que fueran construidas las viviendas en la parte alta.
Se tenía que elaborar una propuesta de control de erosión y/o estabilización de larga duración que no redujera el área efectiva para edificar permitiendo aprovechar al máximo el área en la parte alta del talud.
Se realizó la mecánica de suelos en el talud con la intención de obtener datos y conocer la problemática real del proyecto. Dicho estudio y el análisis con las futuras solicitaciones mostraron un estado de equilibrio precario por la composición del talud de rocas fracturadas en la base y suelos areno-arcillosos en la parte superior. La ubicación del proyecto tanto por temas sísmicos, como de nivel e intensidad de precipitaciones y el futuro uso de los predios en la parte alta del talud, representaban una potencial falla estimada en el análisis de estabilidad que arrojó factores de seguridad muy cercanos a 1.00, e incluso inferiores en condiciones críticas.
Por lo tanto, con estos datos y análisis de ingeniería, la solución técnica propuesta por G&G® fue un sistema que incluía estabilización del talud, subdrenaje, control de erosión, potencial revegetación y contención de desprendimientos menores de rocas.
La instalación:
Debido a que parte de los trabajos se desarrollaron en temporada de lluvias algunas afectaciones existentes en el talud se agravaron, por lo que se tuvo que trabajar en medidas de mitigación temporales y permanentes no planeadas. Dichas medidas fueron las siguientes:
Proceso constructivo:
Lanzado de hidrosiembra que dotará a la superficie del talud de semillas, fertilizantes, nutrientes, bio-estimulantes, bacterias benéficas, retenedores de humedad de liberación lenta y pegamentos biodegradables que contribuirán a la generación de vegetación. La hidrosiembra se protegió de inmediato con un manto de fibras de coco Lurran® BC-320 para potenciar la germinación de las semillas al conservar la temperatura y humedad del terreno.
Se logró estabilizar el talud, respetando el límite requerido por el Cliente en la plataforma superior y mantener una imagen acorde al proyecto general del desarrollo.
El uso de Geosintéticos, en forma independiente o en combinación con otro tipo de materiales, siempre deberá obedecer a un análisis integral del proyecto en particular para asegurar su correcto funcionamiento. En este caso, el Cliente buscaba inicialmente controlar la erosión del talud, pues no había indicios claros de su inestabilidad. De habernos enfocado solo en este proceso de erosión, se hubiera generado un problema importante a futuro al no controlar la estabilidad del talud sobre todo en condiciones de servicio.
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